Café con piloncillo: de dónde viene la costumbre
19 de noviembre de 2026 · 2 min de lectura
El café con piloncillo junta dos cosas que llegaron a México en distintos siglos: la caña de azúcar, en la época colonial, y el café, mucho después. En las cocinas del campo el piloncillo era el endulzante de todos los días, y así se quedó en la taza. Hoy la costumbre vive de dos formas: endulzando el café de olla y tostando el grano con piloncillo.
Primero llegó la caña
La caña de azúcar se empezó a cultivar en México durante la Colonia, y con ella llegaron los trapiches, los molinos donde se exprime. El jugo se hierve hasta espesarse y se vacía en moldes en forma de cono. De esos moldes, llamados pilones, viene el nombre de piloncillo.
A diferencia del azúcar refinada, el piloncillo conserva la melaza de la caña. Por eso tiene ese sabor profundo, entre caramelo y melaza, que tanto combina con el café.
Después llegó el café
Cuando el café se hizo popular en México, el piloncillo ya estaba en todas las cocinas. Durante mucho tiempo fue más fácil de conseguir en los pueblos que el azúcar blanca. Hervirlo con canela y café en una olla de barro era lo más natural, y de ahí salió el café de olla que conocemos.
La otra forma: tostar el grano con piloncillo
Hay una segunda tradición menos conocida: agregar azúcar o piloncillo al grano durante el tueste. Con el calor, el azúcar se carameliza y deja una capa brillante sobre el grano.
Esa capa se usaba para proteger el café de la humedad y hacer que durara más. A esta técnica se le conoce como torrefacto. En España se patentó en 1901, y en México se sigue usando en regiones como Veracruz y Michoacán.
El resultado es un café más oscuro, con más cuerpo y un toque dulce amargo muy característico. A mucha gente le recuerda el café de su casa o de sus abuelos.
Cómo disfrutarlo hoy
- En olla: agua, piloncillo y canela al fuego, y el café al final con el fuego apagado.
- Tostado con piloncillo: se prepara como cualquier café. Muchos lo toman sin endulzar porque ya trae su propio dulzor.
- Mezclado: combinado con un café de tueste natural, suaviza el amargo y conserva el aroma.
En Café Wadi tenemos café tostado con piloncillo en dos versiones: Café para velada, mitad mezcla natural y mitad tostado con piloncillo, y 8/2, con 80% natural y 20% tostado con piloncillo. En grano o molido, siempre recién tostado.










